Alcoholemia: Chile y la Ley Emilia – Justicia Penal

En Justicia Penal te protegemos ante un problema de conducción vehicular en estado de ebriedad.


leyemilia

La Ley Emilia consiste en el manejo bajo la influencia del alcohol (0,3 a 0,8 gr/lt de sangre): Si se es sorprendido con este nivel de alcohol en la sangre, y en caso de que no existan daños o lesionados y sea la primera vez, la licencia se suspende durante tres meses, sumado a una multa que va de 1 a 5 UTM (el valor de una UTM es de alrededor 46 mil pesos chilenos, equivalentes a $1.030 en Argentina, por lo que la multa puede salir hasta $5.150) y no hay pena de cárcel.

Si se han provocado lesiones graves la pena es de 61 a 541 días de prisión, una multa de 11 a 20 UTM ($11.330 a $20.600) y suspensión de la licencia por un tiempo desde 18 a 36 meses. Si se generan lesiones gravísimas o muerte, y esto ocurre por primera vez, se suspende la licencia por un periodo que puede ser entre tres meses a cinco años, además de una multa que va desde 21 a 30 UTM ($21.630 a $30.900) y se deberá cumplir además una pena de entre 3 años y un día a 5 años de prisión.

Si no existen lesiones ni daños o se causan lesiones leves o daños y se trata de la primera vez, la licencia se suspende por dos años, hay una multa de 2 a 10 UTM ($2060 a $10.300) y se debe cumplir una pena que va desde los 61 a los 541 días de prisión. En caso de provocar lesiones gravísimas o muerte y desde la primera vez, se inhabilita la licencia de por vida, hay una multa de entre 8 a 20 UTM ($8.240 a $20.600) y una pena de 3 años y 1 día a 10 años.

La ley Emilia establece además, penas para quienes se escapan del lugar del accidente y no presten ayuda, no se detengan en los controles policiales o se nieguen al test de alcoholemia. Además es considerado un agravante en los casos de siniestros ocasionados tanto en manejo en estado de ebriedad como bajo la influencia del alcohol.

Si el conductor provoca lesiones graves o la muerte y se da a la fuga, sin estar con alcohol, tiene una pena desde 3 años y un día hasta 5 años de prisión. Para los casos en que se provocan lesiones gravísimas o muerte y el conductor se encuentra en estado de ebriedad, la pena es de 541 días a 5 años, por fuga o negarse al test de alcoholemia.